Lunes, El Diablo Ha Llegado.
3:43 p.m.Estoy al lado de mi dueño quien se cepilla los dientes medio dormido. Frente a sus ojos, la figura de un hombre en pijamas (mi dueño) y de un gato. Un gato Mackerel con tres lineas verticales color gris que observaba fijamente en su dirección.
El cepillar de los dientes de mi dueño sonaba 'shako shako'. Automáticamente estiré mi pata derecha y el gato frente a sus ojos atacó. Al hacerlo, también estiré mi pata derecha en dirección al gato Mackerel quien se interpuso en mi camino. Cojinete tras cojinete, al golpearse en el espejo producían un sonido miserable. Al sonido de zawazawa* comencé a agitarme, estirando mi pata derecha consecutivamente. Eh, ¿qué te pasa, tipo? ¿Quieres motivación?, ¿Quieres que te motive?.
La voz soñolienta de mi dueño.
「No, te equivocas Repollo, ese eres tu. No bufes. Bájate del lavabo y deja de atacar al espejo.」
Resoplaba por mi nariz y el gato Mackerel frente a mí tenía la misma reacción. Al ver su provocación, me molesté. Tipejo, ¿A qué has venido?
「Basta, basta ¿No te das cuenta que vas a dejar el espejo cubierto con tus patas?」
Mientras me lo decía, mi dueño abrió la llave del lavabo y en empezó a llenar de agua una taza de plástico. Esta vez, clavé mis ojos en la llave.
「Ah! Repollo estorboso! Es agua que sale desde la llave, deja de meter tu entrometida cabeza en ello. ¿Qué te pasa? Es agua normal que aunque no vaya a beberla, es igual al agua que tomas.」
Lo que estaba diciendo mi dueño era difícil de entender. ¿No era obvio? El agua que llenaba mi plato no se movía así que simplemente no era interesante, pero el agua que salía de la llave si lo hacía. Los gatos reaccionamos a las cosas que se mueven. No podía dejarlo así, yo como gato.
Mi dueño era un hombre de unos treinta años aproximadamente. La vida con un humano significaba tener cubiertas todas mis necesidades básicas, lo que era maravilloso pero significaba tener que estar con el extraño y triste compañero de cuarto.





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